25.09.2021

Aceituneros altivos

No ha sido hasta las 6 de la tarde pasadas cuando he pensado de repente ¡pero si hoy es domingo de ramos! Debe ser el cambio de hora, que no he salido de casa en todo el día, o… tal vez ni eso: Paqui ha escrito en algún grupo de Telegram algo sobre disfrutar del nominado día en cuestión, creo que alguna compañera también ha mencionado el asunto en Facebook… pero no ha sido hasta media tarde, mirando por la ventana la plaza casi vacía (apenas algún coche solitario rodeándola a cada rato, dos o tres viandantes atravesándola por la secante que va de un paso de cebra al otro, algún tren que pasa sin parar en la estación) que he reparado en una fecha señalada por la tradición que también el virus ha borrado del calendario.

Lo cierto es que este es el domingo que más he descansado de las últimas semanas. Aunque no se puede desconectar del todo (hay que planificar cosas, atender a personas que te escriben, leer lo atrasado…), hoy apenas he organizado un poco el escritorio (necesitaba tener la música cerca, para lo cual he recuperado unos altavoces que compré en un Beep de Sevilla Este long time ago -no existía nada más allá de Emilio Lemos- que suenan estupendamente y tenía guardados en un altillo), he repasado el documento ‘La estrategia de la sanidad privada’, que me envió Sebastián Martín Recio tras su intervención en la videoconferencia que organizó IU Dos Hermanas hace dos jueves, y he ordenado libros que tenía por aquí y por allá (los últimos que he terminado y en los que estoy enfrascado ahora).

Tenía pendiente hacer la foto de la campaña contra el bloqueo a Cuba; ayer no pude participar en ningún evento porque le dediqué todo el día a la Asamblea Federal de Izquierda Unida, así que me he puesto en modo selfie, desde casa.

Y he seguido apuntando frases y párrafos de ‘La formación de la clase obrera en Inglaterra’, que como es prestada, no puedo subrayar (cada cual tiene sus manías). Este diálogo es de ‘Ruins of Empire’ (1790), del Conde de Volney, que cita el autor en uno de los primeros capítulos:

PUEBLO: … ¿Qué trabajo realizáis en la sociedad?

CLASE PRIVILEGIADA: Ninguno, nosotros no estamos hechos para trabajar.

PUEBLO: Entonces, ¿cómo habéis adquirido vuestra riqueza?

CLASE PRIVILEGIADA: Preocupándonos de gobernaros.

PUEBLO: ¡Gobernarnos!… Nosotros trabajamos y vosotros disfrutáis; nosotros producimos y vosotros derrocháis; la riqueza mana de nosotros y vosotros la absorbéis. Hombres privilegiados, clase separada del pueblo, formad una nación aparte y gobernaros vosotros mismos.

La obra de Volney, traducida en español como ‘Las ruinas de Palmira’, está íntegra en su idioma original en la web Gutemberg.org.

También he aprovechado para escuchar música con más atención de la que me permiten mis pensamientos cotidianos: los últimos discos de Jay-Jay Johanson, María Arnal y Marcel Bagés, The Weather Station o, como ahora, mientras escribo, una playlist con decenas de piezas de Erik Satie que recopilé hace unos meses.

Sobre el vídeo que encabeza este texto: Coincidiendo con el aniversario de la muerte del poeta comunista Miguel Hernández, tal día como hoy en 1942, rescato un audio de mi hijo recitando ‘Aceituneros’ para un trabajo del colegio, en 2015, cuando tenía 5 años.

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