Pobreza en Andalucía: La lupa miope

Mientras gobiernos y noticiarios abren portadas con Cataluña, la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) advierte que “La pobreza existe y en nuestro país forma parte de la vida cotidiana de millones de personas”. Una frase demoledora, nada más comenzar el Informe 2017 de EAPN, subtitulado La Pobreza con Mayúsculas.

Mientras Susana Díaz baja impuestos a quienes tienen de sobra para pagarlos y más, el 41,7 % de la población de Andalucía está en riesgo de pobreza y/o exclusión social en el año 2016. Eso significa que, en términos absolutos, un total de 3.497.841 personas residentes en Andalucía tienen ingresos por unidad de consumo inferiores al 60% de la renta mediana disponible.

Mientras PSOE, PP y Ciudadanos rechazan la rebaja de dietas para los diputados y diputadas de nuestro Parlamento andaluz, el 57,6 % de las pensiones que reciben las personas mayores de Andalucía está por debajo del umbral de pobreza y el 11,6 %  por debajo del umbral de pobreza severa (ingresos inferiores a 4.104 € al año, es decir, 342 € mensuales).

“El desarrollo desarrolla desigualdad”, dice Galeano. Mientras Rajoy y la Junta nos hablan de macroeconomía y de subida del PIB en nuestro país, el crecimiento de la riqueza en Andalucía sigue sin corregir las desigualdades; de hecho, está sucediendo todo lo contrario: se han incrementado. La evidencia señala que “esa mejora en la producción no está beneficiando a las capas más vulnerables de la sociedad”, por lo que “no se está redistribuyendo de forma eficiente”. Conclusión: por muy manida que suene la frase, lo cierto es que en Andalucía “Hay ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres”. Lo dice el Informe, no yo.

En comparación con el resto del Estado estamos igual o peor. Mientras que la renta media por persona en España en 2016 es de 10.708€, en Andalucía es de 8.398€. Esto supone una media de 2.310€ menos por cada ciudadano/a. Por si no fuera poco, la crisis no ha afectado por igual a todo el territorio nacional: desde 2009 en España la renta media por persona ha descendido en 610€. En el mismo período cada andaluz/a ha perdido de media 1.008€. No sólo ganamos menos, también perdemos más.

Prácticamente la mitad de las personas en paro en Andalucía están en riesgo de pobreza (45.4%) frente a un 37.4% de la población española. Hablamos de una diferencia de un 8%. Pero es que, además, el Informe deja claro que “un empleo remunerado no asegura una vida digna ni evita que se esté en riesgo de pobreza. La crisis ha puesto de manifiesto el fenómeno de los trabajadores y trabajadoras pobres, que aunque realicen una actividad laboral remunerada no les permite mantener unos estándares de vida digna”.

Otro dato demoledor: un 33.11% de la población menor de 16 años está en riesgo de pobreza y exclusión social. Acertaba Saramago cuando afirmaba: “No sólo hay desigualdad en la distribución de la riqueza, sino en la satisfacción de las necesidades básicas”. Lamentablemente, EAPN recoge que “la gratuidad de la educación en España no garantiza el ejercicio real del derecho de los niños y niñas en situación de exclusión social”. En Andalucía hay casi un 60% más de posibilidades de caer en el riesgo de la pobreza con estudios primarios o secundarios que con formación superior, y más de un 40% de las personas con formación secundaria (primera etapa) está en riesgo de exclusión.

Mientras te piden que firmes contra el Impuesto de Sucesiones por la calle, para muchas familias andaluzas, el pago de la hipoteca o alquiler, mantenimiento, luz, agua, calefacción o aire acondicionado para mantener el hogar a una temperatura adecuada, etc., son imposibles de asumir, una cifra que aumenta cuando hablamos de afrontar gastos inesperados al que muchos andaluces y andaluzas no pueden responder.
En este sentido, más de la mitad de los hogares andaluces (52,4%) afirma no poder hacer frente con esos gastos. Casi tres mil familias han sufrido desalojos por impago de hipotecas o alquileres en el año pasado.

Mientras en las tertulias, los barrios, los bares… sigamos poniendo el árbol de Cataluña delante de nuestros ojos, estaremos ocultando el verdadero bosque de la pobreza en la trastienda del sur de Europa. Mirando con lupa miope lo que sucede en el pueblo de al lado; incluso, tú bien lo sabes, en la casa de al lado; es más, tal vez, en nuestra propia casa: cuestión estadística.

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