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Hay que felicitar a Marea Blanca en Sevilla por la excelente labor que están haciendo sus portavoces. Se vio en la asamblea de ayer, celebrada en el centro cívico Las Sirenas, cuando se expuso el trabajo realizado durante las últimas semanas y la conclusión generalizada (y mira que cada cual es de su padre y de su madre) fue que difícilmente se habría podido desarrollar tanto en tan poco tiempo y con tanto celo en cuanto a contenidos, propuestas y proyección de futuro. Con esos mimbres, la extensión del movimiento por una sanidad pública, gratuita, digna y universal está garantizada.

La entrada y salida del autobús del odio en Sevilla (ahí mi opinión coincide de pleno con la que expuso Isaac Rosa hace pocos días) me ha coincidido con un encuentro con representantes de CCOO y UGT donde hemos conocido (y mostrado nuestro apoyo) la situación de bloqueo en que se encuentra la negociación del convenio del campo con la patronal Asaja. No hace falta mencionar que la riqueza de nuestra tierra contrasta enormemente con la pobreza de nuestros trabajadores y trabajadoras de este sector; sobre todo, tras la crisis, de las mujeres y las personas migrantes. Para colmo, las subcontrataciones empeoran aún más la situación. Si no hay acuerdo, habrá huelga, y espero que, como ha dicho Julián Moreno (el compañero de Participa Sevilla), sea una huelga donde estén también el SAT y Co-Bas, porque la unidad de acción no sólo es deseable, sino más que necesaria.

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